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Historia

Banco Agromercantil de Guatemala, S.A., surge de la fusión de dos entidades bancarias de sólido prestigio y larga tradición, como eran el Banco Agrícola Mercantil y el Banco del Agro. Nuestros orígenes se remontan al 30 de junio de 1926, cuando fue creado el Banco Central de Guatemala, que absorbió las funciones de la Caja Reguladora, entidad encargada de velar por la estabilidad internacional de la moneda, capitalizándose con aportes del Gobierno pero con mayoría de la inicitiva privada.

Se realiza la primera sesión solemne de la nueva institución el 5 de julio de 1926, presidida por el Lic. Carlos O. Zachrisson, en presencia de los directores Sr. José Aycinena, Sr. Juan Irigoyen, Sr. Arturo Castillo, Sr. Ernesto Herrera, Sr. Antonio Peyré, Sr. Carlos Quezada, Lic. Carlos Salazar y Sr. Federico Rubio; Cajero Sr. Luis Velásquez y Contador Sr. Salvador Montenegro Wolters.

El 15 de septiembre de 1926 a las tres de la tarde, se realiza la primera sesión de trabajo de la Junta Directiva e inicia sus operaciones con el público. Y como Banco Central inició la emisión de la nueva y actual unidad monetaria de Guatemala, "El Quetzal". Desde 1926 hasta 1945 el banco tuvo a su cargo la regulación de la emisión monetaria oficial y por ser el agente financiero del estado, también tuvo a su cargo, entre otros casos de relevancia histórica, la cancelación d e la denominada "Deuda Inglesa".

El Gobierno de la Revolución de 1944 instituye el actual Banco de Guatemala, que asumió las funciones de Banco Central, por lo que el 1o. de febrero de 1948 se redenomina como Banco Agrícola Mercantil, dando continuidad a la tradición de crédito y confianza del público guatemalteco. A mediados de la década de los cincuentas, un grupo de agricultores progresistas tuvo la visión de crear una nueva institución bancaria que diera soporte a esta importante actividad económica en el país. Con el aval del Gobierno, esta nueva institución abrió sus puertas al público el 16 de agosto de 1956 con el nombre de Banco del Agro. Este banco se capitalizó con el aporte de más de 4,000 agricultores, quienes a partir de entonces, gracias al apoyo brindado al sector agrícola y la confianza que ha merecido el público inició una etapa de crecimiento que le llevó a ocupar un lugar protagónico dentro del sistema bancario nacional. El treinta de noviembre del año 2,000 el Banco Agromercantil de Guatemala S. A. como entidad fusionada, inicia una nueva etapa y con ello busca contribuir al fortalecimiento del sistema financiero y la promoción de nuevas oportunidades de inversión y empleo.

Como genuino heredero de una sólida y confiable tradición bancaria, y con la experiencia de más de 80 años de servicio a los guatemaltecos y centroamericanos, somos el más accesible y confiable aliado financiero de nuestros clientes.

Perspectivas

La perspectiva de Banco Agromercantil de Guatemala S.A., es asegurarse una posición competitiva, sólida, rentable y sostenible. Para ello estamos llevando a cabo profundos procesos de transformación para lograr un servicio óptimo a nuestros clientes, modernizar nuestra tecnología de los sistemas de información y fortalecer el recurso humano. Todo el esfuerzo de transformación institucional tiene un solo y mismo objetivo:

Responder con efectividad y satisfacer las necesidades de nuestros clientes.

Promesa básica

Así de fácil

Visión

Una vida más fácil para todos

Valores

  • Dinamismo: el dinamismo implica propósito, ponemos nuestra energía al servicio de alguien y de algo.Tiene que ver con un compromiso fundamental que nos impide desviarnos o dispersarnos en consideraciones banales. Con entusiasmo, diligencia, precisión y seguridad en nosotros mismos nos enfrentamos a cualquier reto, y espontáneamente tomamos las decisiones que necesitan ser tomadas con responsabilidad.
  • Funcionalidad: en BAM nos gustan las acciones funcionales y los procesos prácticos. Lo significativo es siempre práctico. Honramos los procesos que facilitan la fluidez laboral y estimamos la organización que está al servicio de la eficiencia. En la claridad y en el orden encontramos modos de hacer más con menos. Pocos pasos, menos trámites, ninguna confusión.
  • Comunicación: nada hace las cosas más fáciles que una buena comunicación. Cuando hay buena comunicación no hay mediaciones innecesarias ni pérdida de información o energía. Por eso cuidamos nuestras conexiones con nuestros colegas y clientes, y la armonía y naturalidad de nuestras relaciones laborales. Logramos que el intercambio sea fácil, liviano, sin complicaciones, con base siempre en la atención asertiva motivada por una actitud de solución.
  • Evolución: es vital una actitud que busque la evolución. En BAM, nos encontramos en un permanente proceso de mejoramiento y hacemos de los problemas, soluciones; y de lo complejo, lo más sencillo. Pensamos: En BAM todo es más fácil.